R4D by Will Goldfarb


Quién me diría que marcharía unos meses a Indonesia y acabaría cenando en el R4D, un restaurante innovador como no podría ser de otra forma tratándose de Will Goldfarb.

Después de pasar por su jardín de plantas comestibles autóctonas, 17 de las cuáles intervendrían en los 17 platos de su menú de degustación más amplio, estábamos sentados en una barra ancha y de exquisita puesta en escena para disfrutar de un menú de degustación muy especial.

Will Goldfarb en el R4D

Will Goldfarb recorre su restaurante de espacio en espacio, dirigiendo con ímpetu y respeto sus 43 empleados presentes en esa noche. Cuando lo tuvimos enfrente, le expresamos nuestra ilusión de poder cenar en su restaurante. Will nos miró agradecido y nos pidió aguardar un segundo. Al poco rato apareció de nuevo con un libro dorado en sus manos. Era su obra de arte culinario, con una introducción muy especial. Estaba firmada por Albert Adrià, porque Will se graduó en El Bulli.

Fue en el año 1999, justo el año que coincidió con unos amigos de Llagostera, Martí y María del Ca la Maria. Cogí el móvil y le envié un mensaje a Marti. No sabes dónde estamos cenando -le puse. Marti me mandó una foto de la playa junto a Maria y se la enseñé a Will. Se quedó atónito. Són la Maria i en Marti -me respondió en catalán- els conec del Bulli i els segueixo! Estaba tan entusiasmado de un encuentro tan insólito, estando a 12.500km de Cala Montjoi, que quiso hacerse una foto con nosotros y me insistió en enviársela a la pareja llagosterenca.

Y así arrancó una noche mágica. Una cena muy especial que nos trasladó desde el primer al último plato a la Costa Brava, a Nueva York y finalmente a Ubud en la isla de Bali. 17 platos organizados en tres actos, en tres espacios diferenciados en un restaurante con enorme encanto y cultura culinaria. De la barra pasamos por la cocina al comedor interior, dónde se reparten mesas y otra barra de máxima expectación. Comimos delante de los cocineros, que preparaban los postres como si fueran cirujanos. Will alternaba los espacios continuamente, preparando platos, ayudando en la sala, animando cocineros y cocineras, haciendo bromas y vigilando que no bajara el ritmo.

Will es un Pigmalión positivo, una persona cercana y animada como no he visto nunca en chefs. Influenciado por cocineros de gran renombre, marcado por un Ferran Adrià como él mismo reconoce, habiendo emprendido con enorme éxito en Nueva York, ahora es propietario del R4D en Ubud, dónde el postre se convierte por fin en la carta. El R4D es una categoría nueva, un inclasificable para Michelín, en mi opinión un tres estrellas. Will dirige el Bulli de los postres.

Reserva imprescindible en R4D

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