El otro día me encargaron comprar unos vinos singulares. Teníamos varios ponentes en un evento y tocaba regalarles unas botellas especiales.
Pocas veces lo hago, pero esta vez me dejé aconsejar por el vendedor. El briefing era: quiero unos vinos especiales, difíciles de encontrar, del Empordà, con garantía de sorpresa y sin gastarme una fortuna.
Se quedó pensativo, se levantó y me dijo: «Sígueme». Llegamos a la parte final del comercio; se miró la estantería llena de vinos y me iba sacando algunos tintos. Necesito también un blanco —le dije— para una persona amante de blancos; de precio asequible, por favor. Me miró concentrado. Creo que tengo algo. Ahora vuelvo.

Un ampurdán de ánfora
Al poco rato apareció con una botella de blanco. Era un Empordà con una etiqueta geométrica poco notoria. Se leía Finca Olivadorts en letras mayúsculas y negrita, y debajo, en minúsculas, el nombre del vino: Groc d’àmfora del 2024.
No he tenido especial fortuna con los vinos de ánfora. Sin embargo, viniendo la recomendación de un experto, acepté el reto. No suelo arriesgarme ni en vinos ni en restaurantes cuando me juego la reputación. Sin embargo, esa tarde salté del precipicio no sin comprarme una segunda botella del Olivardots para corroborar mi fe ciega en ese tendero.
Y el otro día la abrí. Teníamos una cena ligera en casa, con salmón salvaje, pan de la Puntual de Girona y aceite de oliva ecológico de Olivares de Leoncio Gómez de Córdoba. Unas materias primas de primera calidad para poner a prueba a Olivardots y al vendedor.
Un blanco íntegro
Vertí con cuidado el Groc d’àmfora en dos copas de vino blanco. Como su nombre indica, era amarillo dorado, transparente, tranquilo. Brindamos. Acerqué la copa a mi nariz. Sentí un suave olor a vino. Tomé un sorbo. Era mineral, equilibrado, fresco, de acidez bien integrada. Parecía no contener alcohol. Tomé otro sorbo y lo dejé deslizarse por los bordes laterales de la lengua en búsqueda de una acidez imaginada, pero no presente. El Groc d’àmfora es un blanco de sabores complejos, elegante, sin aromas aportados por las barricas, íntegro, con personalidad.
Probablemente uno de los mejores blancos de los últimos años.
Vinyes d’Olivadorts, Campany, Girona.
Post image: Carme Casacuberta y Carlota Pena de Vinyes d’Olivardots. Fuente: https://olivardots.com/