Al buen Whisky, Vichy Catalan



Dicen que el agua es líquida, inodora, insípida e incolora. Probablemente una gran mayoría de las aguas minerales podrían encajar en esta definición, pero –a excepción del volumen constante de todo líquido– Vichy Catalán no. Si la has probado estarás de acuerdo conmigo: te gusta o no te gusta, pero no hay término intermedio, pasiones políticas aparte.

Vichy CatalanMis primeras latas de Vichy

Su inconfundible sabor, gracias a una composición mineral única, y su probable contribución cardiosaludable reduciendo el colesterol malo y los dichosos triglicéridos deberían ser razones suficientes para garantizar un futuro eterno a esta marca de mi vecino Caldes de Malavella.

Pero, como tantas otras empresas de nuestro país, tampoco el Grupo Vichy Catalán parece estar ajeno a la contracción del consumo. Pese a estar diversificada, acaba de presentar otro salto de innovación, tan novedoso como incierto: su versión en lata.

Una extraña mezcla de conceptos en un intento de conquistar los consumidores más esquivos e imprevisibles: los jóvenes. Presentado en sociedad en uno de los locales nocturnos más novedosos de la calle Tuset en Barcelona, pared con pared con mi despacho por cierto, pretende conquistar una parcela en el disputado mundo de los refrescos.

Sólo puedo desearles mucha suerte. No hay nada más difícil que crear nuevos hábitos. Aunque los jóvenes suelen ser los únicos consumidores dispuestos a recorrer caminos desconocidos, su nivel de triglicéridos es aún demasiado bajo y su preocupación por el colesterol LDL inexistente para interesarles en los beneficios de Vichy Catalán.

Lástima que el agua natural carbónica no se consuma masivamente como en Alemania y lástima que la higiénica tapa no permita dosificar los 33 cl para calmar la sed más adelante. Yo veo más utilidad a la lata en mi nevera en sustitución de la botella de litro, cuyos últimos treinta y tres centilitros siempre se quedan sin gas. Mucha suerte, de corazón, quién sabe: también se vaticinaba en su día como gran patacazo el lanzamiento del Cayenne.

Si las ventas no despegan, siempre queda la posibilidad de reciclar una vieja creatividad publicitaria colgada en el site de la embotelladora y que rezaba: al buen Whisky, Vichy Catalán. Aunque menos saludable, pensando en el público del Bling bling, se podría ofrecer como el combinado cardioestimulante.

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