Mi visión del Dos Cielos



Prefiero dejarlo claro desde el principio: desde lo vivido el pasado Septiembre se me hace muy difícil valorar restaurantes estrellados. Pero, lo probaré.

Dos CielosEl Dos Cielos si fuera flor

Ubicación

El continente del Dos Cielos es impecable. Eso sí, tienes que estar dispuesto a aceptar que existen ofertas culinarias de altísimo vuelo en establecimientos hoteleros.

Cada vez me siento más atraído por Diagonal Mar en el distrito de San Martí. Esta parte de la ciudad me transmite una provisionalidad positiva. Me gusta la incertidumbre, la mezcla, la cercanía del mar, los solares por ocupar. San Martí está por renacer.

El hotel

El hotel Melià Barcelona Sky no tiene nada que envidiar a otros establecimientos de lujo de esta Barcelona excitada. De dimensiones enormes y espacios generosamente decorados, se respira juventud en el ambiente, ganas de servicio, lujo, funcionalidad, nervio. La atención en recepción es de una amabilidad inusual, incluso al informarme de la inexistencia de un parking gratuito para comer en el Dos Cielos. Mi decepción sucumbió al instante a la contagiosa sonrisa de la empleada. Me invitó a informarme con más detalles en la planta 24.

Como en la curiosa web del restaurante -por cierto pendiente de adaptarse a dispositivos móviles -varios ascensores conducen hacia la planta 24. Algunas personas salían del elevador en plantas de habitaciones, otros en espacios enormes preparadas para reuniones y eventos. A la planta 24, sin embargo, llegué ya solo. Saliendo del ascensor se podía divisar una magnífica terraza con vistas al mar a través de unas planchas perforadas que decoran el edificio desde su fundamento. Me informaron que en verano también se sirven cenas al aire libre.

Duràn i Lleida

Por la puerta me observaba uno de los gemelos Torres. Creo que era Javier. Parecía conocerme, pero no nos conocemos. Estrechamos la mano y le pregunté si estaba animado para cocinar una vez más. Detrás de mí esperaba Duràn i Lleida. No íbamos juntos. Tampoco se fijó en mi. Claro –pensé –no prestaría atención a la felicitación de Navidad del Consell Audiovisual de Catalunya. En esa tarjeta, decorada con un collage de fotos de conferenciantes, aparecía en el centro y primer plano el bloguero de Manitas. Aún apareciendo por encima del portavoz del Govern de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Homs, Duràn i Lleida no me reconoció. Como publicitario debo concluir que las tarjetas de Navidad no son efectivas.

El restaurante

Para acceder al comedor se pasa por la cocina. Personalmente me molestaría que mis clientes tuvieran que pasar siempre por mi despacho, así que junté las manos y pedí disculpas sonriendo a los ahí presente. El continente de la pequeña sala es impecable, aparte del inconveniente del aparcamiento, un problemilla con el lavabo de hombres que nada tenía que ver con el Dos Cielos o el mantel y servilletas de lino que nos dejaron profusa y visiblemente marcados con pelusa. Estas contingencias son siempre responsabilidad de procurement.

Déjà vu del Drolma

El servicio del Dos Cielos compite en excelencia con los chefs. No sabría decir quién lo hizo mejor. Amables, atentos, simpáticos, no intrusivos, serviciales. ¡No sé dónde se contrata personal así!

Respecto a los precios, la carta me recordaba al ya desaparecido Drolma del Fermí Puig y esa cara de póker de los comensales estudiando alguna escapatoria entre los entrantes. Costoso para los tiempos que corren, aunque explicable por la puesta en escena, los precios deben situarse igualmente en zona de dumping si todos los que trabajaban ahí cobraban un sueldo. Estoy convencido que el dichoso gordito de los neumáticos blancos fulmina cualquier perspectiva de beneficio empresarial a los restauradores estrellados.

Después de dudarlo un buen rato, nos inclinamos por el menú degustación. Si decides visitarlo, no pidas otra cosa. Aunque menos idóneo para mi dieta baja en grasas, el menú de los hermanos Torres está lleno de voluntad y alguna que otra sorpresa, como ‘la joya’ servida como joya.

Entonces, ¿reservo o no?

¿Recomendaría el Dos Cielos entonces? Después del trece de Septiembre de mil novecientos trece, mi umbral de sensibilidad ha quedado completamente distorsionado con los restaurantes estrellados; no sabría decírtelo. Pregúntaselo mejor a Duràn i Lleida.

Restaurante Dos Cielos, c/ Pere IV 272, Barcelona. Tf. 93 367 20 70

Foto: jkirkhart35

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2 comentarios en “Mi visión del Dos Cielos

  1. Yo personalmente tengo un muy buen recuerdo de Dos cielos. Fui hará 2 o 3 años, y últimamente tengo el “runrun” de volver.

    Me ha encantado esta frase tuya, me la apunto en mi libreta de “highlights”. La verdad es que cada vez que piso un estrellado lo pienso.

    “Estoy convencido que el dichoso gordito de los neumáticos blancos fulmina cualquier perspectiva de beneficio empresarial a los restauradores estrellados.”

    Maldito gordito!

    Un saludo manitas,

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