Restaurant Gat Blau: magnífico



Et voilà, a las nueve en punto se abrió la persiana: saludable, comprometido con la filosofía kilómetro cero, amables, bien presentado, íntimo, silencioso, sin pasar frío, veintidós Euros, creativo, consolidado, racional, exquisito.

Ya va el segundo del 2014: el primero lo conocí en Montmeló (Restaurante Can Major) y el segundo, el pasado viernes, en el barrio la Nova Esquerra de l’Eixample de Barcelona, cerca de Plaça Espanya.

El Gat BlauEt voilà: para ti

Imposible cenar en el Lluerna

El destino y la obstinación de quién me acompaña en las aventuras de sitios nuevos –con lo que me gusta repetir –ha hecho que acabáramos en un local que hubiera tardado meses en probar. Hice tres intentos infructuosos de conseguir mesa en el restaurante Lluerna en Santa Coloma de Gramanet, pero nada.

Ante la iterativa negativa del sitio estrellado quise convencerle para volver al indiscutible Coure como alternativa sin competencia. Hasta propuse aventurarme con el Roig Rubí, que hace siglos no visito (desde Mayo del 2010), para disfrutar de cena y descanso sin subir a un taxi gracias a su céntrica ubicación.

Pero no, lo conocido no le motiva. Quería algo nuevo, arriesgarse, lanzarse a lo desconocido. Eso sí, que yo lo escoja, que le sorprenda y que cargue con el patinazo si la cosa saliera mal. ¿Te resulta familiar esta táctica? Como decía mi princesa el pasado verano: “bloguero de pacotilla”. Y eso que le llevé al Vaso de Oro.

Qué restaurante busco

Debo confesar que el briefing del que alimenta Manitas de Cerdo tampoco es fácil. Mi restaurante ideal debe reunir unos cuantos requisitos:

  • Comida saludable, sabores armoniosos y platos con alma
  • Una carta con más de una alternativa sin grasas saturadas (si aprecias tus clientes, consulta El Manifiesto de Manitas)
  • Local a ser posible no decorado por Lázaro Rosa Violán*
  • Cocina creativa
  • Amabilidad y discreción
  • Ambientación cálida** y no menos de veintidós grados
  • A ser posible, precios razonables

(*) No es que no me gusten los sitios decorados por Contemporain, al contrario, son impresionantes. ¡Cuánto dinero se gastan los restauradores en el continente! Pero, entre tú y yo, es imposible que haya tantas cocinas creativas como locales de este afortunado estudio de arquitectura interior. Hay réplicas por doquier.

(**) Entre mis recomendaciones hay un restaurante que incumple no parcialmente, sino completamente este requisito. Pero, ¡Olegario es tan amable! Si estás por Sepúlveda vete a comer a Sebúlcor.

Lo tengo

El sitio escogido lo cumplía todo. Y no lo digo yo, lo dicen casi todas las críticas que he leído durante el concienzudo proceso de selección.

Aún habiéndome documentado, me desplacé receloso a Consell de Cent 139. Llegamos a las 20:50 horas. La persiana estaba medio cerrada, el cielo cubierto, la calle desierta y las rachas de viento levantaban pequeños remolinos de hojarasca y papeles. En la esquina rondaban dos tipos de pinta extraña. Decidimos refugiarnos en un bar cercano regentado por chinos.

Mientras tomamos dos zumos envasados aguardamos algún movimiento de la persiana. “Tengo el teléfono del Coure en Manitas de Cerdo” –le recordaba a mi acompañante en un último intento de agarrarme a lo conocido. Intercambiamos gélidas sonrisas.

Et voilà, a las nueve en punto se abrió la persiana: saludable, comprometido con la filosofía kilómetro cero, amables, bien presentado, íntimo, silencioso, sin pasar frío, veintidós Euros, creativo, consolidado, racional, exquisito.’

El Gat Blau, c/Consell de Cent 139 (Barcelona). Tf. +34 93 325 61 99

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